El bien y el mal
El bien y el mal son concepciones de un mismo fenómeno, son solo divagaciones acerca de la misma cosa: la continuidad. La continuidad es ese orden de sucesos que ocurren de forma sucesiva y recurrente siguiendo un patrón fijo de conducta que lleva a este complejo movimiento de hechos hacia un fin predeterminado. Luego, el bien y el mal se usan como aseveraciones de la percepción subjetiva acerca de algo, esto es, el bien lo decimos, cuando algo sucede tal como esperamos, tal como la sociedad espera; el mal por su parte surge de la incomprensión del hecho, que al parecer causa malestar a cierto grupo de individuos y por ellos desagrado hacia el suceso, por lo que se le considera “no bueno”, recordando la doctrina de San Agustín. Pero este devenir de acaecimientos es solo la continuidad en su magnificencia, es el orden universal llevando a cabo su obra de seguir con su plan perfecto.
La guerra por ejemplo, si se le preguntara a las personas sobre la guerra y las masacres que ocurren en esta, en nuestra actualidad y sobre todo en una cultura que ofrece un culto poco desarrollado a esta forma de enfrentamiento, la respuesta será en su mayor parte que es algo malo, que causa mal, que es no bueno. Se dice esto porque se piensa que las causas de la guerra no son justificables ya que proveen gran pérdida económica, ambiental y humana. Pero podemos verlo desde un ángulo distinto, por ejemplo desde la idea de que cada especie forma su propia manera de autodestrucción, suicidio, en su mayor parte. El ser humano ha estado perfeccionando las maquinas para matar, multiplicando las formas de matar, en un afán siempre de dominación, sin embargo este afán le llevara a su propio suicidio como especie y esto dará paso a otra forma de vida nueva. Como las antiguas especies y deserciones dieron paso a la vida como la conocemos ahora. Esto por lo tanto es parte de un ciclo vital, la vida muere y vuelve a renacer, aun más, la vida no muere ni renace, sino que continúa.
El mal y el bien, al igual que la vida y la muerte, y otros tantos conceptos, son solo una forma de categorizar, de descomponer, para entender, el proceso previo de existencia, que actúa en forma de continuidad, en ese afán propio de la ciencia de destruir para observar el interior de los fenómenos, la existencia también se ve descompuesta en múltiples conceptos, para tratar de discernir su origen, comportamiento y destino. Pero con el paso del tiempo se ha olvidado que estos conceptos antes formaban una totalidad y que lo que se desunió tenia antes un intrincado funcionamiento completo, más bien aun lo tiene pero no lo comprendemos por esta ambivalencia que creemos presenciar en la realidad.
Es un circulo, el ciclo vital, la continuidad, la existencia, no tiene alfa u omega, principio o fin, es un circulo tan perfecto que se escapa de los parámetros mesurables por la mente humana, y por ser un circulo no tiene punto de división posible, solo que se le invente con conceptos. Además, y por lo tanto, no tiene un origen ni un fin, aunque esto resulte difícil de pensar, ya que estamos acostumbrados a que todo empieza y termina, pero eso es solo porque lo vemos con los ojos de una íntersubjetividad mal lograda.
Entonces el mal y el bien son parte de ese círculo, y son uno sin divisiones, por lo tanto su existencia solo es teórica, esto es, solo de forma abstracta y su función que es entendimiento se ha tornado en otras tantas (prejuicio, miedo, incertidumbre, etc.) y hemos olvidado que solo son palabras para nombrar lo que no podemos nombrar. Mal y bien no existen, solo son parte de la continuidad inmanente en el funcionamiento del orden universal.
Viviente Constripada dijo
Por ello yo siempre he dicho: Si yo tengo "moral" me conviene que tu tengas "morar". Entrar a cumplir las reglas de un juego y no de otro, es lo que se pretende superficialmente, de vez en vez, o muy seguido, habrá alguien que tiene las claves del juego y podrá hacer trampa sin ninguna "justicia", para uno o más de uno de los jugadores. En fin, es verdad, el bien y mal no existen como tales, pero si en la verdad concebida por cada persona para su sobrevivencia y su "grupo". La verdad si existe, ya que verdad es aquello que somos, y según Kafka, sin verdad no se puede vivir
Chaolín.
11 Junio 2006 | 07:57 AM